Morir en agonía.
Como buen escritor, solo.
Agobiado por las febriles palabras que jamás se oirán, que se marchitarán en mi mente al momento de apagar las luces de mi invisible existencia.
Como buen escritor, solo.
Agobiado por las febriles palabras que jamás se oirán, que se marchitarán en mi mente al momento de apagar las luces de mi invisible existencia.