En horas como hoy, en penumbras como esta.
Un ser <<vivo>> como yo. Una existencia tan apagada como la mía, pone en duda su propósito terrenal.
Rechaza la comodidad inexplicable del destino porque no puede haber tal cosa.
Carente de fuerza.
La razón estupida que se le dio a toda razón estupida. "El destino".
Yo, que tan poco se de la vida como para llamarla mía.
Tanto supongo de la muerte para imaginarla.
Tan poco di por amor, y que di todo lo poco de mi para que me sea devuelto nada.
(Es asi como me encuentro en la condición de pobreza emocional.)
Disfruto conmigo las más extensas charlas de silencio, dibujando sobre la mesa, lineas deformes de azúcar volcada.
Y que placer jugar siempre con los restos de algo.
¿Qué habrá sido de su esplendor cuando fue entero?
Junte cada pedazo de mi carne y la llame vida.
Junte mis angustias de todos los días y se que serán mi muerte.
Quedo yo, un pedazo de dos. Un ser.
Azúcar volcada. Penumbra.
Quien jamás helo su sangre habiendo amado.
Anhelo de domingo y que tristeza invasora.
¿Quién abrió mis emociones?
¿Para qué? ¿Para juntar mis pedazos?
Tan poco se de la vida, de mi muerte. De mi.
Pedazo de ser vivo que no cree en el destino.