Mil

Cuando depende de mi, todo se imposibilita.
Reencarna, todo en tu vida reencarna.
En cada golpeteo de tu corazón herido, vas juntando segundos de luz matinal para sentir su abrigo en la noche.
Oyes las voces de la mañana, gente que no conoces pero envidias porque la calle que está viva.
Pero vos no.

Llenos los ojos de deseos y de miradas sepultadas.
Y quien en tu plano terrenal, bajo tu cielo gris. 
¿Quién acude a tu voz cuando en tu sueños llamas?

Y si sanaras, ¿Cómo verías a tu cicatriz? ¿Cómo la contemplarías?
Un recuerdo con su textura, tu montaña de lamentos.