Ser.

La sangre que nos hizo, la que duele.
La carne que nos.
Hueso sobre hueso mi ser se construye, a cada tejido se le ha provisto un nombre.
Hay partes de mí que dudo saber de su existencia, su nombre siquiera.

De mi nombre, mi persona social, yo, habitante.





De saber nada.

Del amor (o lo que a ello se refiere).
Entiendo por amor, a todo aquello que disfruto hacer en soledad, lo que me pierde o me hace más yo. 
Amor quizás también sea compartir un poco de ese amor a solas.

El amor es accidente, definido, separado, pesado y cualificado.

De los versos.
La tristeza como afección natural de cada ser humano, tiene como reflejo al verso.
La tristeza puede sentirse bella y reflejar en mi cuaderno el texto más bello y triste que mi propio pulso haya trazado.
De los versos y las tristezas también el texto agónico, la nota despedida del noctámbulo abatido tras años de invisibilidad.
Sentir y hacer palabra.
Hacer palabras el sentir. Significar en letras para otros, lo que para uno no tiene palabras.
Igual no tengo ganas de escribir.