Masticar el atardecer tiene el gusto a la agonía de un día por morir.
Metí al sol y las nubes de colores en mi boca.
Tragué, los planetas orbitan hasta que la luz se apagó y todo llegó a su fin.
Por la necesidad de tenerlo todo.
No habrá más amaneceres, ya nadie se besará en la orilla de un mar apagado.
Metí al sol y las nubes de colores en mi boca.
Tragué, los planetas orbitan hasta que la luz se apagó y todo llegó a su fin.
Por la necesidad de tenerlo todo.
No habrá más amaneceres, ya nadie se besará en la orilla de un mar apagado.