Acoplo

                                                                   La quise querer despacio, pero de prepo consumí todo el amor y
la historia se hizo en siete días.
Así también terminó,
con un punto suspensivo, atrevido y esperanzado 
que poco sabe de lo que siente ella,
solo se llena de lo que siento yo.

Durmientes.

Hasta que el cuerpo me aguante la vida, porque este saco de células no conoce de eternidades. 

No, este lánguido y superfluo cuerpo no ve más allá del presente que transita. 

Sin embargo hay una historia latiendo encerrada tras las rejas que le hacen de huesos. De huesos que le hacen de rejas. 

Late palabras, bombea. Habla de sentimientos que atraviesan la muerte. Que no saben de tiempo, de distancias, de antítesis. 

De la noche.

Me escondo del sol pues sus destellos podrían hacerme desaparecer. 
Lenta pero a su vez inmensa, sombra.
Atada a los objetos, me expando y me desprendo. 
Llega la noche que es mía, soy la oscuridad que a los murmullos abriga. 
Infinita, soy noche. 
A la luz la esquivo, pero sin ella no existo. 
Penumbra, murmullos si, animal que abre su boca para arrazar con todo. 
Y de nuevo el sol, acaba con mi momento. Mi actuación. 
Levanta el telón y no existo más, pero en realidad sigo allí. 
Esquivando la luz, detrás de los objetos siendo noche, siendo sombra. Esperando que el mundo duerma, y volveré a surgir.