Si mis órganos hablaran y pudieran hoy separarse para contar lo que sienten, se pondrían en fila en este escenario improvisado a sangrar y descomponerse hasta convertirse en un material viscoso e inservible que aun llora por una causa perdida.
Ellos si pudieran hablar, si pudieran irse de mi lo harían.
Dirían que está muy oscuro y frío donde están.
Que son condiciones deplorables en las que trabajan. Que ya no quieren trabajar más.
No para mi.
Y los entiendo, está muy frío aquí. Muy oscuro y espaciado.
Se abrió en mi un extenso universo con partículas de asteroides que ya no existen y aun sus restos chocan en el vacío.
Porque todo dentro de mi, en la oscuridad se choca.