Pueril.

Entiendo el enojo, entiendo las ganas de soledad, entiendo rechazar hasta tu sombra. 
Entiendo dudar de tu nombre, tu cara y que tu cuerpo sea cuerpo pero no sea tuyo, entiendo que es no ser vos en vos.
Entiendo todo eso.
No entiendo la ausencia, no entiendo el silencio que cae de pronto y se instala. No lo entiendo.
No se que es estar encerrada afuera. 
No entiendo cual es el sentido de todo lo que existe y muere.
No comparto el dolor y el llanto.
No y todo es no.
No hablo de lo que duele, no hablo de lo que falta, no hablo de lo que no sé.
Por eso prefiero no hablarle a nada.
Si mi cuerpo no estuviera tocando este lápiz y este lápiz no se moviera a merced de las palabras que de alguna parte surgen, si no sintiera a este lápiz en mi mano, entonces dudaría de mi existencia.