Loop.

Todos los días me siento morir.
Salgo a la calle y pienso que me va a atropellar un auto y me siento morir.
Que la persona que se aproxima en la vereda va a lastimarme y me siento morir.
Que a mis espaldas, un enfrentamiento entre policías y ladrones va a direccionar una bala hasta mí y me siento morir.
Que en cualquier momento puedo contraer una infección y desmayarme en la calle, me asistirán paramédicos y me darán una inyección de penicilina a la que soy alérgicx y me siento morir.
Todos los días muero, toda la vida, los días me mueren.

Transmutaciones

amor inmutable
respira que aire hay de sobra
las lágrimas me caían, y no podía dejar de reírme y la oscuridad
incendia este cuarto y guárdame en el
por la necesidad de tenerlo todo
es el deseo más urgente de no ser yo quien se hunda en la carne
la violencia del viento
tres costillas y un lunar
 no despiertes, la realidad no será mejor
me creí más importante
más espeso, más presente
las ocho cuarenta y cinco
y venderme barata al romanticismo
 las horas que significaban algo
tal vez creas en el infierno
 alguna piel dormida

A.

Diosmil

vos silencio y las cosas alrededor se hacen más grandes
vos quieto y tu sombra se encogió, se estiró y giró mil veces sin despegarse

yo playa en invierno
vos luna al medio día

amor inmutable
el tiempo corroído entra en cada hendija
respira que aire hay de sobra

tengo en mis manos un aroma,
que es un camino,
que es la llave de un recuerdo



A las 3am se abren los cuartos ocultos.


No sirve dormir.
Ya no pulsan estas venas, arrastran arena.

Queda un espacio dentro. Donde nace el deseo.
Besa más fuerte, embiste tu furia que esta piel lo aguanta.
Incendia este cuarto y guárdame en el.

No sirve dormir si los remordimientos nunca se cierran.

Una vez me imaginé en un bosque, no podía respirar.
En el bosque una cabaña y yo de pronto estaba ahí. Sintiendo la oscuridad apretándome la garganta.
Pero no quería gritar.
Abrí mis ojos lo más grande que pude y la oscuridad.
Sentí puertas abriéndose y un temor horrible de no poder evitar que se abran.

No tenía control sobre nada.
Y las lágrimas me caían, y no podía dejar de reírme y la oscuridad.

No servía dormir.  

Venganza

Masticar el atardecer tiene el gusto a la agonía de un día por morir.
Metí al sol y las nubes de colores en mi boca.

Tragué, los planetas orbitan hasta que la luz se apagó y todo llegó a su fin.
Por la necesidad de tenerlo todo.

No habrá más amaneceres, ya nadie se besará en la orilla de un mar apagado.


20.13

Quizás dentro de un tiempo, olvidaré el aroma de las flores y sus nombres. 
No sabré los colores de las rosas y ellas habrán olvidado también que en algún momento me invadieron violentamente cuando el rocío las despertó alguna mañana.

Olvidar todo, excepto lo que te compone. 

El sabor de tus pétalos humedecidos, la sinfonía cuando las luces se callan.

Mientras miro a un espejo vacío, porque en tu ausencia mis formas perecen, todo de mi busca tu tacto aun si soy yo quien por las noches recorra ese nervio en silencio.
Y aun si soy yo, y no quiera ser.
Hacerlo por mi, el resultado a esa cuota de amor, es el deseo más urgente de no ser yo quien se hunda en la carne.

Cuánta sed me produce la espera. 
Un calendario terminado. 
Realizar aquello que los poetas susurran al oído de sus amantes. 

Ruptura.

A vos no te gustaba hablar y yo estaba hipnotizada con la arena. 
La marea subió y nos ahogamos en sal y silencio.
La espuma te hizo una costra en el pelo y a mi se me llenaron de agua las ojeras.
Me hundí, olvidé mencionar que no sé nadar.
Que no sé flotar. Que odio el mar y la arena.
La violencia del viento.
Toqué fondo y me abrazó el frío. Te vi desde abajo pero la corriente te alejo de mi.