Tantos recuerdos de aquella noche que no te hice pasar.
Sentada sola en la barra con una cervaza ni caliente ni fría.
Se que daba asco respirar. Me acerque a preguntarte como estabas, tu nombre y esas cosas que quizás no me interesaban saber.
Ya te ibas y me sumaste al plan. Caminábamos por la vereda cada una con su propio frío escuchando de lejos las canciones de las que nos empezamos a burlar.
Disfrute de tu paseo y el beso no se hizo esperar. Corrí tu pelo hacia tu hombro y volviste a preguntarme mi edad.
Nada mas que decir, entré y la casa parecía enorme. Te vi y sé que sonreíste cuando me di vuelta, miraste sobre tu hombro para verme de nuevo.
Yo te veía desde mi ventana mientras la casa se hacia más grande y yo me sentía cada vez más sola.