Mueca.

El mundo estaba ahí, esperando ser descubierto, invadido. 
Lo miré de cerca, con hambre de tanto esperar. 
Y sentí fuerte su aroma, su nido y humedad. 
Relamí. 
Le quité su velo, estaba envuelto en una fina y mojada tela. 
Relami. 
Lo besé y el mundo se estremeció. 
Lo besé de nuevo y chocó contra mis labios.