Fútiles

Mi cuerpo volvió, la carne presente, pero yo no estaba ahí. 
Con el, en el. 
Y la tibieza que emana no es la mía, ese perfume de abril no soy yo. 
Los colores de este cuerpo no me representan, su pulso. 
Reloj, ritmo y señal de vida. 
Y que hay de mi? 
Mi yo sin reloj, sin pulso y sin esa señal. 
No me quedan sus características pero si le hablan a este cuerpo soy yo quien responde aunque no esté en el, paso mis palabras a través de el. 
Fútil vida. 

Interludio.

Y la noche sobre mi cuerpo se aploma, que absorbe de mi la sal. 
Refunfuña el sueño y se va. 
Las horas quedan, bajo mis párpados quedan. 
Y se apilan, se oscurece mi umbral. 
La tierra se hace mía, quizás sea el silencio pero es mía. 
Y todo sobre mi cama también, excepto yo que no me pertenezco. 
Mi vida, que no te atrape el interludio, tiene ver la obra completa. 
Tiene que despertar y quedarse despierto, saboree la noche, como se deshacen las horas en su boca. 
Como marea el rocío su cabello. Si, mire, se despliegan sobre el escenario las estrellas, publicó brillante, distante, ausente. 
Quietos ahora, se aproxima la mañana y no hemos hablado con las nubes.