Escenario.

Entró la navaja y de ahí nacía la tinta/sangre de los humedecidos renglones. 
El cuaderno sangraba tinta/sangre/cenizas. 
Y con el morían las historias que se creyeron inmortalizadas. 
Tibia escena de domingo, su diario personal apuñalado, chorreándose de tinta/sangre/cenizas/historias/cafés. 
Y el desorden de quien abandonó al tiempo y se envolvió en un final irreversible. 
La cara volteada al tapiz floreado, salpicado el piso, goteado su diario, se suicido con él.