Sobre las letras.

La escritura es lo único que conserva mi humanidad y lo que me desprende de las leyes del reloj.
Una hoja vacía puedo ser yo, pero una unión de letras puede convertirme en cualquier cosa. 
En cualquier alguien. En absolutamente nada. En lo que mis dedos quieran. Lo que las palabras digan.
Para el mundo me pongo un traje, pero para las hojas, no hay apariencias donde pueda esconderme.

Abismo.

Mientras miro el monitor y pulso cada letra, en mi cabeza estallan palabras a las que todavía no puedo conectar.

-Tiempo Tiempo Tiempo-

Dejo de sentir que existo, estoy sintiendo que dejo de existir. 

Abundan las horas, las palabras y las personas, pero a todas las empujo al precipicio.

-¿o acaso soy yo la que salté?-

Y la espera, el final. Basta de ciclos, de besar la mejilla y suspirarnos al oído.

El calor, la luz. Todo de mi se desprende. Todo es abandono.

No sé si caigo, si subo o si di contra el suelo y me niego a perecer.

Y la noche, las ocho treinta, las horas que significaban algo, que tenían un fin. 
Cortaron el hilo de mi vida y no sé que letra pulsar, para expresar todo lo que dejé de sentir hace tiempo.